El CEST denuncia que las bases de la convocatoria de subvenciones del Cabildo de Tenerife dan la espalda a las empresas y autónomos al exigir que “en el momento de la presentación de la solicitud debe haberse reiniciado la actividad económica con la incorporación de la totalidad del personal afectado por el ERTE y restableciendo la jornada laboral preexistente”, requisitos que la práctica totalidad de las empresas serán incapaces de cumplir, por lo que no podrán aspirar a estas ayudas, imprescindibles en este momento.

En Adeje, a 27 de diciembre de 2020.

A pesar de las advertencias realizadas por escrito por parte del CEST a la Consejera Doña Carmen Luz Baso Lorenzo, el haber mantenido las bases supone un nuevo y duro golpe para los empresarios de la comarca sur que, una vez más contemplan como la Administración se muestra  insensible con la dura realidad.

Los empresarios consideran que las condiciones exigidas por el Cabildo de Tenerife debieron modificarse para ajustarse a la situación que afrontan empresas y profesionales 

El Círculo de Empresarios y Profesionales del Sur de Tenerife ha lamentado que la segunda convocatoria de subvenciones publicada por el Cabildo de Tenerife, dirigidas a empresas de hasta diez trabajadores que se vieron obligadas aplicar un ERTE, dé la espalda a la realidad empresarial que la Isla está afrontando en estos momentos y que, según todas las previsiones, continuará padeciéndose durante los primeros nueve meses de 2021. El CEST denuncia que la convocatoria, lanzada desde la Fundación Insular para la Formación, el Empleo y el Desarrollo Empresarial (FIFEDE), alude a una mejora de la situación sanitaria que no coincide con la realidad que atraviesa Tenerife en estos momentos, en semáforo rojo desde el pasado mes de septiembre y con medidas que restringen la actividad económica y la movilidad de profesionales y residentes en general. 

A juicio del CEST, esta segunda convocatoria en la que el Cabildo Insular destina 2,3 millones de euros para que las empresas mantengan los empleos, se ha apoyado en la expectativa que el pasado junio se barajó respecto a una mejora de los escenarios sanitario y económico, un cambio que finalmente no se ha dado provocando que las bases de la citada convocatoria hayan quedado desfasadas y no se ajusten al contexto actual. Mantener estas bases a pesar de las advertencias realizas por el CEST supone un nuevo y duro golpe para los empresarios de la comarca que, una vez más, contemplan como la Administración se muestra insensible con la situación que estamos padeciendo y da la espalda a la realidad socioeconómica del Sur de Tenerife dejando esta subvención inalcanzable para nuestras empresas al quedar fuera en su práctica totalidad y tambien quedando su objetivo de mantenimiento del empleo como un mero “brindis al sol” sin contenido en lo que al Sur de Tenerife se refiere.

Empresarios y profesionales advierten, en este orden de cosas, que la convocatoria no contempla el estado de alarma en que está la Isla y describe una coyuntura de actividad económica que tampoco se corresponde con la realidad de este último tramo del año ni con las previsiones de inactividad que se esperan para el primer trimestre de 2021. El CEST entiende que las bases debieron modificarse para ajustarse a la actual situación de parón económico y agravamiento de la situación sanitaria, aludiéndose en el texto de las mismas a aspectos como el escenario de recuperación sin que se esté ni de lejos en ese escenario de mejora de la coyuntura económica. Mantener como se ha empeñado la Consejera en esta segunda convocatoria las bases establecidas suponen un obstáculo infranqueable para las empresas del Sur de Tenerife que se encuentran en mayoría cerradas y las pocas que hay abiertas están a medio gas por lo que parte de su plantilla se encuentra en ERTE. 

En este orden de cosas, empresarios y profesionales del Sur arremeten contra una de las condiciones de la convocatoria, en la que se indica que “en el momento de la presentación de la solicitud debe haberse reiniciado la actividad económica con la incorporación de la totalidad del personal afectado por el ERTE y restableciendo la jornada laboral preexistente”, una exigencia que a juicio del CEST supone excluir a la práctica totalidad de las empresas, incapaces de cumplir con esos requisitos como condición para aspirar a las ayudas. 

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